Libertad de enseñanza en Flandes (Bélgica)

Una de las características clave del sistema flamenco es el amplio grado de autonomía que se concede a las escuelas. La libertad de elección en materia de enseñanza es un derecho constitucional en Bélgica.

Por un lado, los padres (y los alumnos) tienen libertad de elección y se les garantiza el acceso a una escuela de su elección a una distancia razonable de su casa. Por otro lado, cualquiera puede crear una escuela.

A condición de que cumplan las normas mínimas de calidad (por ejemplo, los objetivos de logro) y las obligaciones legales, los colegios de Flandes tienen libertad para seguir cualquier proyecto pedagógico que deseen y reciben financiación pública basada en el número de alumnos matriculados y en el origen socioeconómico de los estudiantes (los estudiantes de grupos sociales desfavorecidos reciben más financiación).

Alrededor del 70% de los alumnos flamencos asisten a escuelas financiadas por el Gobierno, pero gestionadas de forma privada, fundadas por individuos o asociaciones vinculadas principalmente a la Iglesia Católica. También hay un pequeño número de centros vinculados a otras confesiones religiosas o que utilizan enfoques educativos específicos, como los métodos Freinet, Montessori o Steiner. Estas escuelas privadas representan alrededor del 62% de todos los alumnos en Infantil y Primaria y se eleva a alrededor del 75% en Secundaria. Otros alumnos asisten a escuelas comunitarias gestionadas bajo los auspicios del Consejo de Educación de la Comunidad Flamenca o a escuelas públicas gestionadas por las autoridades municipales o provinciales.

El enfoque flamenco de la financiación de los colegios va acompañado de una gran autonomía de los centros. Todos los colegios, sean públicos o privados, tienen derecho legal a recibir financiación. Se destina a cubrir totalmente los sueldos y los gastos de funcionamiento. Hay igualdad de trato entre los diferentes centros.

  • Los salarios de los profesores son pagados directamente por la Comunidad Flamenca.
  • En cuanto a los gastos de funcionamiento, todos los centros reciben una subvención básica, ajustada por las «diferencias objetivas» entre las redes educativas y ponderada por las características de los estudiantes y los colegios. Esta subvención está destinada a cubrir los gastos de funcionamiento del centro. Entre ellos se encuentran los gastos administrativos y de servicios, pero también una serie de gastos fijos en la ejecución de los programas.
  • Sin embargo, hay diferencias en cuanto al acceso a los fondos públicos para infraestructura. Las escuelas gestionadas por la red de la Comunidad Flamenca reciben el 100% de su financiación de capital a través de la Comunidad, mientras que los centros públicos y privados subvencionados (por ejemplo, los colegios católicos) reciben entre el 60 y el 70% (dependiendo del nivel educativo). Los bienes creados en estos sectores son de propiedad privada o de la autoridad pública correspondiente.

La mayoría de los recursos (del subsidio de funcionamiento) que se destinan a los centros no están asignados a unos fines determinados, lo que da a las escuelas flexibilidad para utilizar los recursos de acuerdo con sus necesidades específicas. Los equipos directivos tienen plena autonomía en la mayoría de las áreas de la política de recursos, incluyendo la creación de sistemas de presupuesto y contabilidad, la contratación y el despido del personal del centro, la organización del liderazgo escolar, la toma de decisiones sobre el uso de las horas de los docentes y el mantenimiento de la infraestructura escolar.

Marc Van den Brande

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