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Madrid 24, 25 y 26 de noviembre
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Congreso 2.0
Colaboradores
Entrevista al Director del XI Congreso de EC 
 
 
Carlos Ruiz Fernández
 

Pregunta.- Cada dos años Escuelas Católicas celebra un Congreso, una reunión abierta a todos los representantes de instituciones titulares y centros educativos, ¿cuál es el objetivo de estos encuentros?

Respuesta.- En principio no podemos hablar de un objetivo solamente, sino de al menos tres: 

1. Manifestar conjuntamente nuestra manera de ser y hacer. Nuestros centros son, por encima de todo, además de medios de formación académica, plataformas de evangelización. Y como Iglesia debemos manifestar nuestra comunión de múltiples formas, una de ellas, los congresos. En la manera de concebir los congresos y en el desarrollo de los mismos, manifestamos quiénes sómos, qué hacemos y para qué lo hacemos. 

2. Presentar a la sociedad, particularmente a las administraciones educativas, nuestra representatividad, pues no podemos olvidar que depositan su confianza en nosotros más de 2.000 centros educativos en los que trabajan por encima de 70.000 profesores y en los que se atiende a más de 1.200.000 alumnos y otras tantas familias.

 3. Crear un ámbito de formación. Nuestros congresos, posiblemente a diferencia de otros, están cargados de ponencias impartidas por profesionales de primera línea que sirven fundamentalmente para abrir nuevos horizontes respecto a temas que nos preocupan en nuestro aquí y ahora, pero siempre con la mirada puesta en el futuro. 

P.- El Congreso se celebrará los días 24, 25 y 26 de noviembre de 2011 en el Hotel Auditorium de Madrid, ¿por qué esta ciudad?

R.- Tradicionalmente nuestros congresos se vienen organizando cada dos años, alternando Madrid con otras comunidades autónomas. El X Congreso se celebró en Toledo y en esta ocasión corresponde Madrid. La alternancia tiene un doble sentido: por una parte, Madrid facilita el desplazamiento de los congresistas desde cualquier punto de España y, por otra, hacerlo cada cuatro años en otra ciudad, es una manera de hacernos presentes todos en otros lugares, sacando provecho de la riqueza de cada comunidad autónoma. 

Lo hacemos en el Hotel Auditórium porque después de estudiar distintas posibilidades optamos por la que creemos mejor. Además la organización del anterior congreso se hizo en un hotel y fue muy bien valorada por las comodidades que presentaba al tener el alojamiento en el mismo lugar de la celebración.  

P.- El liderazgo educativo, motor del cambio. ¿Qué mensaje se quiere transmitir con este lema?

R.- Queremos transmitir con nitidez que para que la escuela cumpla su responsabilidad de preparar a niños, adolescentes y jóvenes para el futuro, necesita experimentar un cambio, un cambio que demanda un liderazgo del que Escuelas Católicas puede formar parte. 

No podemos olvidar que estamos viviendo en un momento de profundos cambios a nivel mundial, que afectan a todas las esferas; pero al mismo tiempo vivimos una época en la que el arte de la pedagogía, saber explicar las cosas al alumno y saber implicarle como copartícipe, se han convertido en un factor clave. Hemos descubierto que el aprendizaje es el principal factor de cambio, de adaptación, de sentirse realizado y ubicado en el mundo actual. Hasta el punto que cada vez son más los que reconocen que la mejor salida de la crisis que estamos sufriendo pasa por una mayor inversión en educación. 

P.- ¿Cuáles son los objetivos de este Congreso?

R.- Podemos decir que existen dos grandes objetivos. Uno externo, que consiste en dar una imagen atractiva de nuestra organización ante la sociedad. Hacer ver que el sector educativo está preparado para el cambio de modelo y que Escuelas Católicas tiene un espíritu emprendedor, comprometido en la mejora y excelencia de la educación. 

El otro objetivo, de tipo interno, consite en transmitir la idea de que el cambio de modelo en educación no es una utopía, sino que es ya un hecho constatado: en el perfil de las organizaciones, en las tendencias e indicadores de evaluación a nivel mundial, en los nuevos patrones de las nuevas generaciones, en colegios que han revolucionado el aula, en el liderazgo que los equipos directivos ejercen sobre el cambio pedagógico y metodológico, el tipo de liderazgo emocional que llevan a cabo los equipos directivos y en el tipo de espiritualidad.

P.- ¿Cuál es el hilo conductor del XI Congreso?

R.- La idea es que nuestra sociedad está experimentando un profundo cambio de paradigma que afecta a las organizaciones, los negocios, las competencias profesionales, las relaciones personales y familiares, la tecnología, la vivencia del tiempo libre, etc. 

Ante este profundo cambio de las reglas, la escuela debe apostar por liderar este cambio de paradigma, haciendo de la educación y del liderazgo educativo un importante motor del cambio. 

P.- ¿Qué cree que aportará este Congreso a sus participantes?, ¿por qué les animaría a asistir?

R.- En un Congreso nunca hay que esperar “recetas”, pues no es su finalidad. Se trata fundamentalmente de ofrecer pistas y abrir horizontes para que cada uno, a nivel personal, y cada centro e institución, a nivel de equipo, reflexionemos sobre ello, lo adaptemos a la realidad particular y, desde ella, concretemos los objetivos. Nuestro esfuerzo para traer ponentes de primera fila es precisamente para que los congresistas reciban información novedosa y tengan la oportunidad de escuchar a quienes realmente tienen algo que aportar a nuestra tarea educativa y organizativa diaria. 

Este Congreso aportará la idea de que el aprendizaje es el factor clave en una sociedad inmersa en un cambio de modelo y que la escuela debe ejercer un enorme liderazgo, buscando un posicionamiento ideológico, en torno a las ideas. Al mismo tiempo, que aunque dispongamos injustamente de menos medios y recursos que la escuela pública, actuamos desde la independencia, puesta de manifiesto en múltiples ocasiones y, sobre todo, que mantenemos una actitud abierta, con una fuerte mentalidad creativa e innovadora. Tenemos que ser conscientes de que Escuelas Católicas es una de las organizaciones mejor posicionadas en medio de la globalidad, sencillamente porque está presente en todos los rincones del mundo. Nuestra escuela está capacitada para liderar un movimiento de creación de redes, contactos, intercambios e inteligencias colectivas, hasta llegar a un aprendizaje de la globalidad. 

Desde aquí animo a todos a la asistencia, no sólo por la importancia del tema a tratar, sino porque como, Escuelas Católicas tenemos que hacernos presentes, como expresión de quiénes somos y lo que representamos. Hoy es necesario no solo que estemos unidos, sino que lo manifestemos sin ambigüedades con todo el potencial del que disponemos: entidades titulares, centros, profesores, personal de administración y servicios, colaboradores, padres y alumnos. 

P.- El Congreso no puede estar al margen de la situación de crisis económica que vivimos, en este contexto, ¿cómo se lo plantea Escuelas Católicas?

R.- Claro que el Congreso no puede estar de espaldas a la situación de crisis económica profunda que estamos sufriendo, de lo contrario sería un insulto para quienes más lo están padeciendo. Además, estaríamos faltando a la coherencia evangélica que como escuelas católicas debemos tener. 

Mantener el equilibrio entre austeridad y un Congreso digno, de interés y con ponentes internacionalmente prestigiosos es labor del equipo organizador. Se han estudiado detenidamente todas las partidas. 

Pondremos los mayores esfuerzos económicos en lo realmente importante, los contenidos. A este respecto, se ha optado por ponentes de alta calidad, de renombre internacional, que pueden aportar un plus. Para que este apartado no sea gravoso se están trabajando su patrocinio. Buscamos que al final, el coste del Congreso para Escuelas Católicas sea cero. 

P.- La tarea organizativa de un Congreso de este calado es compleja, ¿cómo se afronta?

R.- Ciertamente es compleja porque detrás de un congreso hay muchas horas y no pocos quebraderos de cabeza. Si a esto añadimos que todo se organiza con personal de la sede estatal, que además debe seguir haciendo el trabajo que le exije su responsabilidad, podemos entender que supone un esfuerzo extra. Gracias a que tenemos un personal muy motivado y vocacionado, de lo contrario sería imposible organizar un evento de estas carácterísticas, tal como hemos dicho. 

Para la correcta organización del Congreso hay cuatro comisiones que se reunen periódicamente y están interrelacionadas entre sí compartiendo un espacio de trabajo y un calendario común. Estas comisiones son las siguientes: 

·         Comisión científica: cuya misión consiste en definir la idea o concepto del Congreso y el programa, seleccionar y ponerse en contacto con los ponentes y atender a los mismos en el Congreso.

·         Comisión económica: es la responsable de elaborar el presupuesto, negociar con patrocinadores y conseguir colaboraciones.

·         Comisión de comunicación: definen el plan de comunicación, el plan de medios, la imagen, señalética, etc.

·         Comisión organizativa: aborda aspectos concretos de la organización del Congreso (secretaría, colaboraciones-stands, medios técnicos, atención del personal del Congreso, etc.). 

P.- ¿Hay alguna novedad respecto a congresos anteriores de Escuelas Católicas?

R.- El Congreso se encuadra dentro de la tónica general de congresos anteriores pero con un salto cualitativo en cuanto a contenidos que no dejará a nadie indiferente. La calidad de los ponentes, de talla internacional en muchos casos, hace de este Congreso un evento imprescindible en el panorama educativo de nuestro país. 

José María Bautista
Eva Díaz Fernández