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Madrid 24, 25 y 26 de noviembre
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Madrid acogerá el XI Congreso de Escuelas Católicas.La Capital de España está situada a pocos kilómetros del centro geográfico de la península Ibérica Con sus 8.028 km² de extensión y limitada administrativamente por dos comunidades autónomas, Castilla y León (al norte y al oeste) y Castilla-La Mancha (al sur y al este). 

Su clima es de tipo mediterráneo continentalizado, con una temperatura cuyo promedio anual es de 13ºC, aunque presenta una gran amplitud térmica: en verano se producen máximas que sobrepasan, en ocasiones, los 40ºC, mientras que en el mes de enero la temperatura desciende hasta los 5ºC. Las precipitaciones son escasas (450 mm), con máximos en otoño y primavera. 

Situada a 650 metros sobre el nivel del mar, aunque hay zonas, como las de la sierra, que llegan a superar los 700 metros, la Comunidad de Madrid está delimitada por una serie de fronteras físicas. Al norte, la cadena montañosa que constituye el Sistema Central esconde varias sierras y picos de considerable importancia; y al sur, el protagonista es un valle surcado por el río Tajo a su paso por Madrid. 

No se conoce con certeza la fecha de fundación de la ciudad, aunque se sabe que en la época romana ya existía un pequeño núcleo. Los musulmanes edificaron en este lugar una fortaleza a la que llamaron Magerit, palabra de la que procede su actual denominación. En torno a este recinto amurallado se desarrollaría, posteriormente, la villa de Madrid. Alfonso VI ocupó el lugar en el año 1083 y transformó la mezquita situada junto a los graneros (almudaina) de la villa en una iglesia dedicada a la Virgen de la Almudena. 

Durante la edad media su población no superaba los 3.000 habitantes. En el año 1268 una epidemia la dejó casi deshabitada. A partir del siglo XV Madrid pasó a ser el lugar de residencia, de manera intermitente, de muchos monarcas españoles, hasta el establecimiento de la corte en esta localidad bajo el reinado de Felipe II, en 1561, dada su situación privilegiada en el centro de la Península. Este hecho impulsó su crecimiento poblacional y, por ende, el desarrollo urbanístico, en principio desordenado; así, surgieron los arrabales fuera del recinto medieval y se construyeron numerosos palacios y edificios públicos. Pero fue Felipe III quién consolidó definitivamente la ciudad como sede del gobierno de la Corona. La población ascendía a principios del siglo XVII a más de 80.000 habitantes. 

Fueron los Borbones, en especial Carlos III, quienes dieron a la villa y corte su mayor esplendor con la ampliación de su perímetro, la creación de paseos y numerosos monumentos, entre los que destaca el Palacio Real que había encargado construir su padre Felipe V. 

Durante la guerra de la Independencia la ciudad mostró su oposición al cambio de dinastía y se amotinó contra los franceses en la célebre jornada del 2 de mayo. El siglo XIX tuvo a Madrid como el principal escenario de la política española. La posición de la ciudad fue determinante en todos los cambios políticos que se produjeron. El símbolo que supone el control de la capital como expresión del control del Estado hizo que en la Guerra Civil se convirtiera en el principal objetivo militar de las tropas franquistas. En 1983 Madrid se convirtió en la capital de una comunidad autónoma, la Comunidad de Madrid, cuyo territorio coincide con el de la provincia de Madrid, lo que le ha añadido nuevas funciones políticas y administrativas y, al mismo tiempo, un nuevo signo de identificación. 

Monumentos, edificios, museos… 

Madrid cuenta con numerosos monumentos y edificios importantes, entre los que destaca el Palacio Real. Tiene iglesias notables, como la de San Isidro, San Francisco el Grande, San Jerónimo el Real, las Salesas Reales y la Iglesia de las Calatravas; conventos, como el de las Descalzas Reales o el de la Encarnación; fuentes, como la de Cibeles; edificios civiles, como las puertas de Alcalá y de Toledo, el Palacio de Comunicaciones, el edificio del Ayuntamiento, la impresionante Plaza Mayor y la emblemática Puerta del Sol, donde se encuentra la representación de los símbolos de la ciudad: el oso y el madroño.  

Pero, quizá, constituyen los museos el principal atractivo de la ciudad; los más destacados son: el Museo del Prado, considerado como una de las tres grandes pinacotecas del mundo; el Museo Thyssen-Bornemisza, en el Palacio de Villahermosa; y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

 

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